Buenas noches a todos desde Arequipa.
Nuestra estancia en Circa está llegando a su fin y de veras sentimos la ausencia de entradas al blog. El motivo, falta de tiempo y el no querer perdernos ni un minuto de la experiencia vivida.
Como digo, nuestra estancia en Circa está llegando a su fin pues el martes comenzamos nuestro viaje. Eva se marchó hace dos días y a Susana también le queda poquito.
Ha sido un mes y medio lleno de vivencias y aprendizaje, intenso en trabajo y actividades que ni siquiera ha dado tiempo a una profunda reflexión.
Un mes y medio con constante entrada de información que necesitamos ordenar cabeza y corazón cuando estemos en casa.
Lo mejor de la aventura, sin duda, los niños.
Volvemos con la mochila cargada de besos, abrazos y de las sonrisas más puras. Como todos los voluntarios ya dijeron volvemos a ratificar que nos llevamos mucho más de lo que dejamos.
A todas aquellas personas que nos ayudaron con la compra de papeletas deciros que gracias a ello hemos podido poner gafas a 25 niños que lo necesitaban y algunos…vaya si lo necesitaban. Después de una criba casera realizada por nosotras casita por casita llevamos al oculista a los casos más graves . Los niños están felices con sus lentes, como ellos dicen. No sabemos cuánto durarán pero mientras las tengan su calidad de vida puede ser un poquito mejor.
Con ese dinero hemos comprado algunas provisiones para las casitas como: detergente, papel higiénico, compresas, escobas, fregonas, útiles de cocina, algunos cuentos , novelitas y películas. Además hemos llevado a los niños de la Villa, a los más pequeñitos, al parque de los dinosaurios!!! Un parque que ni en España; con camas elásticas, infinidad de columpios, tirolina, dinosaurios gigantes…
Han sido tan felices… y nosotras más. Gracias a todos.
Como os hemos dicho antes, en este mes y medio han sido muchas las experiencias vividas.
Una de ellas ha sido ser, ambas, madrinas de bautizo de una bebé de 8 meses. A raíz de otra historia que ya os contaremos más adelante, conocimos a una mujer que quería bautizar a su hija, ya que … y oir bien…lloraba mucho y eso debía ser porque aún no tenía nombre. Nos propuso ser las madrinas de bautismo porque no tenía a nadie que pudiera serlo.
Y allá que nos vimos Paloma y yo, delante de la pila bautismal y en medio de un carnaval, a decir de los vestidos que llevaban los futuros cristianos, muchos y de todas las edades. Pero lo mejor vino después cuando nos dijeron que es tradición que las madrinas tiren caramelos en la puerta de la iglesia. No sé si era tradición sólo para madrinas extranjeras pero el asunto es que las únicas que tirábamos caramelos éramos nosotras. Y allí estábamos de nuevo, ésta vez tirando caramelo a lo rey mago desde lo alto de las escaleras mientras un montón de gente nos pedía desde abajo .Y así siguió la tarde , cada vez más divertida… Lo mejor de todo, la celebración.
Como buenas comadres, que es lo que ahora somos, nos fuimos a comer con la familia de nuestra ahijada a su casa. Y eso si que fue integrarnos en la cultura peruana… Ya os contaremos cuando estemos cara a cara y podamos compartir vuestras risas.
Bueno, chicos, os vamos a dejar, porque entre otras cosas, se acaba la batería del portátil.
Os debemos una reflexión en condiciones.
Ahora, más felices aún que cuando llegamos, nos despedimos esta vez bajo la sombra del nevado Chachani.
Besos.

Escrito por norbertopr 












